La despedida oficial 30 años después

Son casi las diez de la noche y mi mamá mi papá y yo estamos hablando en el cuartito de la azotea de mi casa. Despidiéndonos.

Pero la despedida llegó tarde.

30 años después.

Estoy llorando como un niño. Apenas y puedo respirar pero les reclamo. Les digo que no me importa, que ellos debieron de haberlo resuelto. Que era su responsabilidad arreglarlo y que siguiéramos juntos. Que no creía en las dos soluciones que todos creen que son las únicas:

1. Chingarse y quedarse ahuevo juntos, “por los niños”, aunque sigan la peleas y estén tristes y frustrados.

2: Separarse. Decir hasta aquí llegamos, no podemos más. No estamos hechos el uno para el otro.

Les digo que debe haber una tercera opción. Y que es la que pienso tomar si las cosas algún día no van bien con Lydia.

Y la tercera opción es: quedarse. Sacrificarse pero sin chingarse. Usar la palabra sacrificio con su significado real: sacralizar. Volver algo sagrado. Una ofrenda a algo más grande y mas importante que uno mismo y sus chingaderas. La tercera solución es la más difícil. Es quedarse y estar con amor y hacer que funcione, no sólo por los hijos, sino por mí. Por ella y por toda la familia. La tercera opción es trabajar en mi propia mierda y asumir la responsabilidad que tengo y lo que hago para que no funcionen las cosas. La tercera opción es trabajar conmigo, cambiarme, crecer para llenarlos de amor y no solo de inseguridades. Esa es la tercer opción.

El tercer camino.

Ilustración de Marie Jakobsson

Ilustración de Marie Jakobsson

Les digo eso a mis papás: que era su responsabilidad encontrar ese camino.

Y ellos me dicen que sí que lo intentaron, y que debían de haber podido, pero no. No pudieron. Me dicen que su peor error fue qué nunca se separaron por completo, que todavía cuando yo tenía diez años seguían intentando arreglar las cosas y estar juntos. Y por eso yo nunca pude cerrar, despedirme. Porque siempre había la posibilidad de que pasara de verdad. Que regresaran.

Los dos me dicen que lo más difícil fue que sí se querían mucho, que si no la separación hubiera sido mas fácil.

Por eso estamos aquí, hablando de todo esto. Yo les dije que vinieran, que necesitaba despedirme en serio. Hacer un funeral.

Y ahora me despido de ellos, de los tres juntos, de nuestra familia. Y les digo que ahora sí ya sé que ya se acabó.

Y no es que no se hubiera acabado hace mucho. Pero yo no lo sabía. O no lo quería aceptar.

Mi cabeza lo sabía pero no el resto de mi cuerpo. Por eso, hasta antes de esta despedida, (y para la incredulidad de mi hermanito que tenía un año cuando se separaron) yo todavía trataba de juntarlos en mi cumpleaños, reunirlos para que fuéramos juntos a Oaxtepec, como cuando éramos chiquitos. No mames, es increíble, hasta me emocionaba ver su nombres juntos en el chat de facebook.

Después de unas dos horas acabamos de hablar. Estamos abrazados, apretándonos  como en un teamback. Los tres tenemos los ojos rojos y seguimos llorando. Es la última vez. La despedida oficial. Siento como si estuviera en el centro calientito del mundo otra vez, en los cimientos del Gran Edificio, dándonos el último apretón, el último abrazo de oso. Me siento fuerte.

Ilustración de Luli Matheu

Ilustración de Luli Matheu

Hace como 3 años fui a una constelación familiar: un tipo representó a mi papá y una muchacha a mi mamá. Al final terminamos igual que ahora, abrazados los tres, apretándonos y chille y chille. La mujer que dirigía la sesión me dijo que me diera cuenta: ” todo el amor está ahí, aunque ellos ya no estén juntos”.
Pero esta vez es diferente. Porque no son ningunos representantes. Es mi mamá y mi papá de carne y hueso. Les digo que haber estado juntos fue de lo mejor que me pasó en la vida. Que a pesar de que pelearan yo me sentía seguro: tenía tres años y les acariciaba la superficie rugosa de sus codos para poderme dormir, y eso me hacía sentir adentro de un horno, protegido.

Mi papá y mi mamá dicen que sí, que fue muy bonito, al menos un tiempo.

Se siente bien despedirse. Despedirse en serio y no seguir arrastrando pendejadas.

Nos soltamos del abrazo y mi papá, antes de salir del cuarto, me dice: “Bueno. Hora de la despedida oficial: 22:20 horas”. Y los tres nos reímos un poco. Mi mamá le va a dar un aventón a mi papá. Yo me bajo a mi casa. Abro la puerta del departamento y le doy unas mordidotas a unos rollos de sushi que hay sobre la mesa. Apago las luces y me meto a mi cama, junto a mi Lydia y mi Bastian que se quedó dormido con ella en nuestro cuarto. Cierro los ojos y me deslizo suavecito dentro del sueño, sintiéndome muy ligero, más ligero de lo que me he sentido en mucho tiempo.

Ilustración de Chiara Fedele

19 Comentarios

  1. Ale 12 diciembre 2016 en 1:16 pm #

    Rogelio, compa. gracias por estar acá y leer esto, que chido que te tocó también. Abrazos y bienvenido.

  2. Rogelio Laguna 7 octubre 2016 en 2:39 pm #

    CHINGON TU RELATO, ME MOVIO, ERES BUENO SUPISTE PLASMARLO…PERO ESA FRASE QUE DICE “Se siente bien despedirse. Despedirse en serio y no seguir arrastrando pendejadas.” GENIAL MI HERMANO. SEGUIRE LEYENDOTE.

  3. Lady Khalo 17 agosto 2015 en 3:45 pm #

    Hermoso!

    Como pareja, tu tercera opción, para mí fue la 1.5. Respeto tu perspectiva de hijo y admiro tu valor para constelar. ?

  4. ebadhdz 7 agosto 2015 en 6:42 pm #

    que bonito abrirse y compartir el cuento real. Creo que más de uno nos identificamos mucho. Gracias.

  5. Fran questa 6 agosto 2015 en 5:56 pm #

    Precioso!

  6. Margarita Carrillo de R 6 agosto 2015 en 3:21 pm #

    Ale, Dios te dio un don y por ese don tienes la capacidad de sanar. Por tus letras, pensamientos, deseos, amor,…puedes decir, expresar, dar, ayudar, buscar, encontrar…eso que te dejaron y sacaste.
    Recuerdo esos momentos porque eras mi niño y dolio. Recuerdo a tu hermano junto a ti, tu papa y mama y fueron mus heroes en ese tiempo. Ahora me confirmas eso y mas aunque caminamos distinto pero el amor es igual. Felicidades por sanar y ayudar a tu hermanito, mama y papa a sanar. Yo seguire pidiendo por su felicidad porque los amo mi querido escritor.
    Magie, tu tia.

  7. FRANCISCO R ROSAS P 6 agosto 2015 en 12:38 pm #

    Felicidades Ale!!

  8. Ale 6 agosto 2015 en 10:50 am #

    ¡Gracias, papi! wohooo!

  9. Ale 6 agosto 2015 en 10:50 am #

    Gracias esa Moni Princesita Morada! wohooo! y gracias compadre Paztor Rains. gracias por leerlo.

  10. Ale 6 agosto 2015 en 10:50 am #

    Marychu Sanchez gracias por el abrazo de eso. la verdad es que si, he seguido mas ligero!

  11. Ale 6 agosto 2015 en 10:49 am #

    Sí, chenequito Balam-Ha. Todo esto ha sido para eso, para soltar el dolor, para despedirme y quedarme con lo que si tuve. Te quiero mucho, hermanito.

  12. Alejandro Carrillo Hernández 6 agosto 2015 en 10:45 am #

    Uff ale estoy sin palabras, los ojos llorosos de nueva cuenta,te amo y eres uno de los tres mejores hijos que pude tener y este nuevo ciclo esta creciendo y estoy a tu lado, sabes eres muy generoso y te mando un abrazo mas grande y amoroso.

  13. Paztor Rains 6 agosto 2015 en 10:44 am #

    Ah cabrón cada día me sorprendes más…. Te admiró muy cabrón mi hermano del alma. Ufff la verdad me movió!!!

  14. Moni princesita morada 6 agosto 2015 en 10:44 am #

    Wow! Hermoso!

  15. Marychuy Sanchez 6 agosto 2015 en 10:43 am #

    ué hermoso Alejandro! Felicidades por cerrar ese ciclo de tú vida, porque eso principalmente te libera a ti, y te hace crecer como individuo y como padre, porque lo peor de estas situaciones , es que sin querer hacemos círculos viciosos y nuestros hijos siguen repitiendo patrones de conducta.
    Felicidades de nuevo por aceptar que se necesita concientizar primero, aceptar después y dar ese salto al cambio para ser seres verdaderamente libres y así reflejar ese amor que llevamos dentro todos los seres humanos. Y que por ciertas circunstancias a veces lo enterramos muy en el fondo de nuestro ser.
    Abrazo de oso!

  16. Balam-ha' Carrillo 5 agosto 2015 en 11:11 pm #

    Que bueno que te pudiste despedir Chenequito. Yo ni siquiera puedo recordar como era tener a mi Papá a mi Mamá y a ti calientitos junto a mi. Crecí con ese hoyo en mi vida pero creo que poco a poco lo voy llenando con amor. Tu sentiste y creciste junto a ellos por 4 años, casi como la edad que ahora tiene Bastian, deja de pensar en lo que perdiste y recupera el amor y el tiempo que si pudieron compartir. Te quiero.