Me gusta 2.0

Hace un chingo de años, seis, para ser exactos, escribí una lista con mis gustos y la publiqué en este blog. El ejercicio jaló bastante y un montón de ustedes, queridos lectores, se rifaron sus propios me gusta: largas listas de gustos personales con los detallitos que más disfrutamos de estar vivos. Y la lista, después del ultimo punto, se vuelve un poema instantáneo, un manifiesto personal para imprimir y traer en la cartera para que nos recuerde porque nos levantamos todos los días.

Pero, como bien saben, en seis años pasan muchísimas cosas, un chingo, demasiadas. En mi caso, para no mencionarlas todas, diré que me enamoré, me arrejunté con mi chava y tuvimos un hijo. Así que con tantos cambios ahora me gustan otras cosas, otras me siguen gustando igual y otras de plano ya no me interesan.

Así que aquí va mi me gusta 2.0. Si ustedes ya hicieron el suyo hace seis años, escriban también su segunda versión, y si nunca ha hecho el ejercicio: ¡Háganlo! Van a ver como escribirlo, por más sencillo que parezca, hace que todas las células de su cuerpo salten de alegría.

ME GUSTA

Me gusta abrazar a Lydia con todo mi cuerpo, encuerados. Me gusta verla despeinada como cavernícola cuando nos despertamos. Me gustan los besos triples, donde yo le doy un beso a mi hijo, mi hijo a su mamá y ella a mí, en un loop infinito de ternura. Me gusta ir a comer tacos árabes a la Perica después del taller de novela. Me gustan los cigarros de silencio, los que apagan el ruido con cada calada. Me gusta asomarme en la mañana por la azotea y ver cómo el frío aprieta los edificios y cómo otras familias se acurrucan adentro de los hornos calientitos de sus casas. Me gusta leer para olvidarme de mí mismo y el mundo, y llegar a un punto del libro donde la historia me recuerde, más fuerte que antes, a mí mismo y al mundo. Me gusta dejar a mi hijo en las mañanas en su guardería, abrazarlo antes de que sus maestras se lo lleven al salón, dejar que me de un beso y la bendición con sus manos de grillo morenito de tres años. Me gustan las noches, cuando después de inventarle a mi hijo un cuento de la Víbora Panchita, le digo que ya no es hora de platicar, y que lo amo mucho, muchíiiiiiiiiiiiisimo, hasta el infinito. Me gusta sentir el peso de sus huesos cuando lo cargo en los hombros y platicar con él y bailar el “pumba pumba”cuando llega de la escuela. Me gusta el Guardían en el centeno. Me gusta concentrarme y colar los bulgaros con cuidado. Me gusta caminar. Me gusta la cara de gato persa blanco, muy fino, de mi chava, y su cuerpo esponjoso, y su ojos cafés pero no cafés. Me gusta confiar en mí, a pesar de que las cosas vayan lentas y me esté cagando de miedo. Me gusta estar con mi papá y abrazarlo y olerlo como si yo todavía fuera un niño, aunque ya tengo 33 años. Me gusta que mi mamá me cuide, y me de besos, y me gusta oír las canciones que ella oía cuando éramos chiquitos y vivíamos solos en una departamentito en Xochimilco y yo tenía miedo, porque sentía que nos iba a pasar algo. Me gusta la melenita de mi hermano cuando era niño y sus ojos chinos de Jaguar. Me gusta ser papá, aunque casi todo el tiempo tenga miedo de que se vaya enfermar o morir. Me gusta la poesía y como las imágenes muerden las páginas y saltan y nos clavan los dientes por dentro. Me gusta la ciencia ficción y la fantasía y los viajes en el tiempo. Me gusta la comida árabe. Me gustan los sueños porno donde hay montones de culos y tetas y labios carnosos y brillantes y todas me desean ardientemente. Me gustan los labios de Scarlet Johanson y masturbarme pensando en ella. Me gusta correr y sentir las piernas quemándome, cayendo contra el cemento muy fuerte como las teclas en una máquina de escribir gigante. Me gusta la rabia, la que empuja y me despierta y me hace querer cambiar y romper lo que no funciona. Me gusta la calma que me abraza y me dice que no tengo que correr ni romper ni cambiar nada. Me gusta ser vulnerable y quebrarme. Y luego crecer, a tientas, descubriendo la salida con las manos. Me gusta Tex Tex y Bob Dylan y Rubén Blades y Cake y Tom Waits. Me gusta la salsa, oscura, que avienta los cuerpos unos contra otros en las pistas de baile y remueve los estómagos y concentra el deseo. Me gusta True detective y Bomarzo y Los ríos profundos y Nick Hornby y Jack Kerouac y Ursula k Leguin. Me gustan las playas cuando llueve y el expreso doble cortado. Me gusta comer en la calle. Me gusta el dolor de músculos cuando empiezo a hacer ejercicio después de mucho tiempo de no hacer nada. Me gustan las ráfagas de perfume de las chicas bonitas cuando nos cruzamos en el metro. Me gusta el aguacate y la salsa de chile de árbol preparada con aceite. Me gusta jugar al Kraken con mi hijo, decirle que lo voy a pulir y soplarle en la panza hasta que él se escapa y me dice que empecemos otra vez. Me gusta cuando la coraza se rompe y no puedo dejar de llorar y el aire es más frío y los colores están más vivos. Me gusta acurrucarme y pegarme a Lydia y que me diga “pégate tu gutria”. Me gusta que me diga que soy guapísimo y tengo ojos de foca. Me gusta la Doctora juguete y Yo Gabba Gabba y Pingu y Go Diego Go y Toy Story y Jorge el curioso Y Peppa Pig. Me gusta Twitter y probar comida de países que no conozco. Me gustan las novelas gráficas. Me gustan los tatuajes y las chicas con tatuajes: cada centímetro de su piel cubierto por una carretera de historias. Me gusta escribir. Escribir, edcribir y escribir. Me gusta escribir y fumar sintiendo los golpes de la emoción correr desde mis pulmones hasta las teclas. Me gusta Escribir ciego, con rabia o con miedo. Me gusta escribir, sin saber que chingados quiero escribir.

 

¡Escriban sus Me gusta aquí en los comentarios!