Concurso especial de minificción

CONCURSO ESPECIAL CONJUNTO DE MINIFICCIÓN
de El diario de un chico trabajador y Las historias

Aquí les va una promoción especial: escriban, escriban algunas lineas breves y ganense algunos libros.

Lo dicho: El diario de un chico trabajador y Las historias de Alberto Chimal convocan en conjunto al concurso especial que regalará los siguientes paquetes de libros a los primeros lugares.

Primer lugar:
1. Obras escogidas de Jean Ray
2. El viaje de Juan Manuel Torres
3. Cómo escribir literatura de viajes de Morag Campbell

Segundo Lugar:
1. Mona Lisa acelerada de Wiliam Gibson
2. Una aventura de Harry Dickson (La casa de la cabeza perdida) de Jean Ray
3. Cómo escribir literatura de viajes de Morag Campbell

Tercer lugar:
1. Y mañana serán clones de John Varley
2. Una revista de Ciencia y Fantasía de 1957 con cuentos de Paul Anderson y Robert Bloch, entre otros.

Muchos de los libros, en especial los de Jean Ray, son inconseguibles según los especialistas.

Las instrucciones del concurso son las siguientes:

1. Escoger una frase publicada en cada uno de los blogs que organizan el concurso: una de www.diariodeunchicotrabajador.com y otra de www.lashistorias.com.mx

2. Escribir una minificción de cualquier tema en cuya primera y última frase aparezcan las dos frases elegidas.

3. Publicar las minificciones en los comentarios de la convocatoria de este concurso en cada uno de los blogs (éste y el otro).

4. Publicar, abajo de la minificción, los enlaces a los artículos de donde se hayan tomado las frases.

Todos los concursantes deben dejar una dirección válida de correo electrónico para poder recibir su premio. Los ganadores serán elegidos teniendo en cuenta la opinión de los lectores. La fecha límite para recibir minificciones será el domingo 4 de abril de 2010.

23 Comentarios

  1. Ale 5 abril 2010 en 12:46 am #

    Por cierto, no te preocupes javier, dada la aclaración, me parece que no hay ningún problema para que tu historia concurse.
    un abrazo.

  2. Ale 5 abril 2010 en 12:44 am #

    A partír de este momento queda cerrado El CONCURSO ESPECIAL CONJUNTO de minificción ha quedado cerrado.

    Por el momento Albert Chimal se encuentra enfermo, así que en cuanto se recupere y pueda regresar al cyberespacio daremos a conocer a los ganadores.

    ¡Todos sus votos, comentarios y opiniones sobres los textos serán de gran ayuda para deliberar!

    ¡Gracias a todos por sus historias, ha sido un placer leerlos!

  3. Ale 5 abril 2010 en 12:42 am #

    Eric, Neftali, Karla, Felipe, Javier…¡gracias por sus historias!

  4. Javier Ortiz 5 abril 2010 en 12:14 am #

    JUEGO DE MIRADAS

    Debo comenzar con una aclaración: yo no la quería matar. Más bien, ella me obligó… Cada noche, mientras la observaba desde un sillón viejo y raído, en silencio durante horas, de poco en poco noté algo peculiar: ella me veía con inquisición. Creo que buscaba la forma de hacerme cada vez más parte de su ser. Y lo consiguió: una mañana, cuando me disponía a salir a trabajar, al girar el picaporte volteé a echarle un último vistazo. Mi mano abandonó aquella superficie fría y oblonga, di vuelta y me tumbé de nuevo en el sillón. No sé cuanto tiempo permanecí frente a ella, ni cuándo perdí la cordura, el hecho es que cuando volví en mi, ya la había arrojado por la ventana. Los añicos del cinescopio retumbaron con un sonido frío y seco sobre el asfalto. Al fin, la TV había muerto. Ahora, voy a intentar olvidarlo todo. ¿No harías tú lo mismo?

    Primera frase: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/20-libros-de-ciencia-ficcion/

    Ultima frase: http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/11/la-maquina-de-follar/

    P.D. Justo a las 11:59 del 4 de Abril, fecha en que finalizaba este concurso, logré colocar mi texto en el blog de Alberto Chimal, pero en lo que llegué hasta aquí también a colocar dicho texto, me demoré unos minutos, y al colocar aquí el texto ya estaba fuera de tiempo para participar… En fin, quién sabe si se valga, de todas formas un saludo.

  5. Karla M Solano 4 abril 2010 en 11:08 pm #

    -No sé quien sea el autor, pero quien quiera que lo haya escrito merece sin duda que !LE CORTEN LA CABEZA!
    Su majestad ha dicho que : “A nadie, que quede claro, absolutamente a nadie se le ha de permitir faltar a las normas que regulan El País de las Letras.”
    He aquí el libro acusado: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.
    Yo, una lectora encaprichada y sumamente intransigente, Reina Suprema de este, mi muy querido país de Letras decreto una y otra vez que: Aquellos que han de atreverse a ir en contra de mi ley al imponer a los libros finales melancólicos, depreivos o de alguna manera oscuros, se les habrá de aplicar el sumo castigo: LA DECAPITACIÓN. La Leyes son claras y la historia me dará la razón.
    Después de haber luchado contra la depresion y la mania que hubo de provocarme la bipolaridad. Se decidió en este Reino que no ha de permitirse la entrada a libros subversivos que infundan en mí o en cualqer otro respetable lector sentimientos de minusvalía o vacío existencial en concreto.
    Por este motivo, queridos y honorables súbditos-lectores, condeno al libro que se hace llamar El Ingenioso Hidalgo Don Quiote de la Mancha, a la decapitación absoluta por haber exhumado recuerdos pasados de caballeros andantes que aún a pesar de ser valerosos, obtienen un final trágico y sumamente injusto. Recordemos señores que la muerte de los protagonistas, será siempre tomada como una injusticia de aquél destino al que rehúsamos en la realidad y definitivamente queremos fuera de las ficciones.
    Mañana, al alzar los primeros rayos solares, libraremos a esta hermosa, pero trágica obra literaria del peso de su tristeza y también intentaremos olvidar los hechos tan devastadores del susodicho Quijote y renovaremos esos sentimientos de felicidad que por tan desventurado acontecimiento han quedado muy en el fondo de nuestra psique.
    No seamos víctimas de los remordimientos, pensemos que estamos impartiendo justicia pues: si somos como los personajes de este libro, todo esto significa que ni siquiera la desolación puede ofrecernos una estabilidad verdadera, el consuelo de lo que no cambia.

    Frase inicial: http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/08/el-jardin-de-las-caricias-i/
    Frase final: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/de-la-madurez/

  6. Felipe Hurtado 4 abril 2010 en 9:56 pm #

    El libro

    De niño era yo muy curioso. Me atraían mucho los libros de la biblioteca de mi abuelo, los cuales devoraba a hurtadillas. Especialmente, por supuesto, me atrajeron aquellos libros que no había leído nadie, y que estaban todavía con sus forros originales, o arrumbados, o hasta ocultos. [1] Hubo uno que llamó tanto mi atención que en cuanto supe de la muerte de mi abuelo lo sustraje de inmediato, su nombre:

    “Edwardi Kellaei duo egreguii de lapide philosophorum, in gratia filiorum Hermetism in lucena editii” de Johannes Langre

    Al inicio no entendía su contenido pero con el paso del tiempo aprendí latín y dediqué prácticamente toda mi vida a descifrarlo: Hablaba de una traducción del manuscrito Voynich escrita por Kelley en prisión. Siguiendo al pie de la letra las instrucciones que conseguí descifrar, logré hacer lo mismo que Edward Kelley y John Dee: Ponerme en contacto con otras dimensiones, abrir puertas e incluso invocar seres ilustrados en el manuscrito Voynich.

    Comencé con unas bañistas de belleza exótica pero pronto descubrí que en realidad se trataba de unos seres que se alimentaban de sangre humana. Para exterminarlos recurrí a unas plantas de extraña belleza que acabaron con ellos pero que resultaron tan tóxicas que pronto comenzaron a diezmar a todo ser vivo sobre la faz de la tierra.

    Debí detenerme a tiempo. Sé que tanta curiosidad y negligencia de mi parte no tiene perdón…

    ¡Y es que el veneno, los vampiros, la belleza resplandeciente y la muerte que todo lo descompone son demasiado! [2]

    [1] http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/la-ciudad-invisible-ensayo/
    [2] http://diariodeunchicotrabajador.com/2010/03/una-carrona/

  7. Neftali 4 abril 2010 en 9:54 pm #

    EN LIMBO INN CON LA MUJER DEL BRAZO MUSCULOSO

    Beatriz vuelve a sentarse en la cama. No sabe qué hacer.
    No se enamoró de él, sino de algo en su cuerpo, pero él creyó que Bety se emboletó de sus visiones, como esa donde le dijo haberse perdido, junto al río, en una lluvia de paraguas.
    -A mí una vez me persiguió un río -le dijo ella para interesarlo-, y también una banda de gallos de pelea.
    -Bailemos slam de a cachetito -contraatacó él-, ¿no?
    Luego se desnudaron. Mientras Bety pensaba en intercambiar ropas, él veía dos frutas que se ayudaban a pelar para revolverse las semillas.
    -Oh, sí, hazme largo el cuentito erótico para niños, mmm… sí, unas siamesitas rusas haciendo gimnasia.
    Bety comenzó a masturbarlo con fórceps; le ausentó los sentidos del presente y así al fin se sintió a solas con su figura, esa que el hombre no siempre enseñaba, voluble amanecer, ese prodigio de tintas bioalquímicas que volvían la piel cansada de atardeceres en porcelanas voluptuosas, colores que catalizaban con la oscuridad, que le hacían recordar a Beatriz el perfume con que le coqueteaba su abuelastra, ahhh, calideces que le sentaban tan bien como leer poesía en braile con la lengua.
    Oyó música riéndose con ella, entornó los ojos y adivinó que iba desnudando la expresión, los vacíos y las formas de esa dama tatuada en el bícep sexual de él y creyó escucharle decir:
    -Es fácil en diez segundos acabar lo empezado.

    primera frase: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/shante/
    Beatriz vuelve a sentarse en la cama.

    ultima: http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/04/dos-rolas/
    Es fácil en diez segundos acabar lo empezado.

  8. Eric Piña 4 abril 2010 en 9:49 pm #

    Los hechos no mienten

    Las manos me tiemblan como las de los jóvenes poetas, aunque éstas nunca hayan escrito. Mientras buscamos una recámara, sus ojos lujuriosos, sus rasgos encantadoramente toscos y las piernas depiladas, que se asoman caminando bajo su vestido de princesa, me cautivan. Estoy aquí gracias a mi narración sobre viajes hacia países que no existen, la ficticia amistad con un escritor que no ha nacido, el cuadro incoloro que pinto aludiendo al andrógino en el banquete platónico. Es obvio que miento; no soy descendiente de O. Henry ni artista conceptual; sólo soy demasiado inocente para ejercer el oficio de embustero o el de donjuán. Lo sabe. Me mira atentamente, reconoce mis desesperadas intenciones y aun así enuncia la ingenua mentira que remite a lo cursi: -es que tenemos tanto en común- dice mientras gira la perilla. Soy el fraude más trasparente del mundo, sin embargo, no sigo bajo estridentes luces, bebiendo entre superhéroes, vampiros o colegialas, sino que me encuentro sobre una cama tibia, a su lado. Lentamente nos acercamos, besamos y excitamos al grado que nuestra piel estorba, la pasión no se controla ni la razón regresa. Siento su piel rugosa, su aroma penetrante, sus manos que sujetan fuertemente mi lánguido miembro. Nos desnudamos. Tanto mi mascara como su disfraz caen al suelo; un falo enardecido, palpitante, libre queda expuesto. Entonces descubro que la mentira es un artefacto inherente a los seres humanos y, ya sea para bien o para mal, los hechos no dejan de atravesársenos.

    Primera frase: las manos…
    http://diariodeunchicotrabajador.com/2010/03/una-carrona/

    Última frase: para mal, los hechos…
    http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/dos-escritores-chilenos-y-la-realidad/

  9. Ale 4 abril 2010 en 5:56 pm #

    Juan Manuel, recibido, Eric, no sé publicó, ya te mandé un mail, en caso de que no puedas publicarlo mandamelo a mi mail y yo lo subo…

    ¡Un abrazo y gracias por participar!

  10. Juan Manuel Carreño Carreño 4 abril 2010 en 1:52 pm #

    Se me olvidaba: la primera frase la tomé del texto “De la madurez” que es una reseña a un libro, escrita por el maestro Chimal y la última frase fue sacada del texto sobre Ray Bradbury.

  11. Juan Manuel Carreño Carreño 4 abril 2010 en 1:49 pm #

    Esperando que el maestro mejore, envío este texto para su difusión.

    Extasiado
    Juan Manuel Carreño

    “El destino del ser humano es la irrelevancia y el olvido”, tal era el texto en la galleta de la suerte. No le di importancia y devoré el platillo en ausencia de mi amante. Ahora recordaba esas palabras al admirar la inmensidad del universo, desde el gran ventanal de la nave Olimpus.
    Mis ojos resplandecen ante Orión, y me emociono en la contemplación de las nebulosas amarillas, anaranjadas y celestes que pintan de colores el espacio jamás visto. Es un gran espectáculo. Inenarrable. Jamás un ser humano ha observado tantas maravillas. Agonizo en el sillón de mando. Recuerdo mi primera incursión en el espacio. El salto del bonyi, cuando niño, el vuelo en la avioneta de mi padre, los colores de la superficie de la tierra, al caer en el paracaídas, la membrecía vitalicia en el Planetario Alfa; mis estudios en matemáticas y física avanzada; las pruebas para ser un astronauta. Mi obsesión desmedida por llegar a las estrellas.
    Cientos de planetas desfilan ante mi mirada. Me cuesta respirar, más no deseo renunciar a este privilegio: la lluvia de miles de estrellas aquí y allá es interminable, el paso de cometas con sus caudas largas y rutilantes, las lunas casi acariciando sus planetas, teniendo como paño la negritud del universo. Millones de soles tilitan en todas direcciones. La tierra es solo una ilusión, un pensamiento.
    Es raro, no siento miedo ante lo cercano de mi muerte. Una gran paz envuelve mis sentidos. Mi corazón late tranquilo y la respiración es acompasada. Desde mi ingreso a la Nasa estaba preparado para morir en cualquier momento: el cohete podría explotar en el ascenso, la nave chocar con meteoritos, o colisionar con basura del espacio, etc. Houston sólo es un mal recuerdo, después de siete días sin recibir respuesta. “I have a problem, Houston”, dijo Tom Hanks en la película. “I have a problem” dije y el aparato enmudeció de pronto. Luego la nave salió de su órbita; ahora navegaba a la deriva a una velocidad desmesurada y fuera de control.
    La tripulación ha desaparecido, uno a uno, sin dejar el menor rastro. Ahora estoy solo. Batallo para respirar. En pocos segundos moriré. Las pleyades invaden mi cerebro. Aun con esto, no cambiaría mi lugar por nadie.
    Agonizo.
    Un ser andrógino se materializó ante mis ojos.
    Viste un uniforme resplandeciente y dorado, de largo cuello y mirada limpia.
    Su belleza es superior a cualquier belleza conocida.
    Me miró con simpatía y abrió sus brazos.
    -El viaje aquí termina –su voz era cálida.
    Y mientras la nave se perdía en la infinitud del universo, entendí de pronto que todas mis obsesiones en la vida, por volar al espacio, eran para llegar a este glorioso encuentro. Me sentí extasiado de aquellos billones de estrellas danzando sobre mi cabeza.

  12. Eric Eduardo Piña Guerra 4 abril 2010 en 1:04 pm #

    hola ya te envie mi texto ayer. no se ha publicado. temo que no haya llegado. quisiera saber si te llego….

    gracias. me aparece el error de comentario duplicado.

  13. Ale 29 marzo 2010 en 2:40 am #

    Ladidel, Maga… gracias por sus contribuciones…¡suerte! Espero seguirlas viendo por aquí…un abrazo

  14. La Maga 29 marzo 2010 en 1:59 am #

    Un hombre en un bar toma de su vaso y voltea a mirar a una mujer, tal vez de su misma edad, sola igual que él. Mientras el alcohol anestesia su cuerpo, clava los ojos en la nube de cigarro que parece asfixiarlo ahí, sentado como está, en ese rincón de la ciudad.
    Para quien lo mira, es obvio que huye de algo. Manotea en el aire como si se peleara con sus recuerdos, voltea receloso hacia las cuatro esquinas del recinto y termina por mascullar quién sabe qué palabras, inaudibles entre la música.
    La mujer se sienta a su mesa. Él palidece, se tira del cabello, observa el rostro de ella. Está intacto.
    “Yo sabía bien que estabas harta de mi arrogancia, de mis aires de intelectualoide, de mis discursos eruditos; soporté que me escupieras a la cara que deseabas a otro hombre, pero te juro, Ana, que yo no te maté”.
    El hombre huye del bar, busca refugio en su casa. A las tres menos cuatro de la mañana, mientras estaba sentado e insomne en la sala de estar de su departamento, fumando un Cuesta Rey Astoria tras otro, sonó un golpe en la puerta.

    Primera frase: http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/08/espero-no-enamorarme-de-ti/ .
    Última frase: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/la-fe-de-nuestros-padres/

  15. Ladidel 27 marzo 2010 en 3:27 am #

    ZAPATILLAS ROJAS

    Me sentía muy extraño, pero lleno de una alegría que nunca había sentido antes. Y es que una mañana desperté con la razón turbada y el corazón encandilado.
    No podía quitarme la imagen de una trigueña que desde hace una semana me visitaba en sueños.
    Pronto me obsesioné con ella, con su forma de agacharse desde lo alto de sus zapatillas rojas para acercarme sus labios carnosos y yo sentía que la decencia se me escapaba.
    Los días eran un martirio para mí. Me convertí en un adicto al sueño y puse en riesgo mi trabajo.
    Sólo me preocupaba tener cerca una caja de somníferos para cuando el insomnio me separara de ella, pues me prometió que en la décima noche me revelaría el motivo de sus oníricas visitas.
    Llegó la anunciada fecha, pero de la emoción no pude dormir. Decidí salir a caminar un poco y vi sobre la avenida unas zapatillas rojas. Confundido por el aullido de la ambulancia, quedé en shock cuando miré de cerca a la chica atropellada. Era mi amada trigueña. Lloré como si estuviera tan triste que no quisiera hacer nada más que llorar.

    Primera frase: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/mogo/

    Última frase:
    http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/06/atlas/

  16. Ale 25 marzo 2010 en 2:14 pm #

    Elisa, Lorena, ¡Gracias por sus colaboraciones! Un abrazo…

  17. Elisa de Armas 25 marzo 2010 en 1:19 pm #

    Letraheridos

    Según creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. ¿No será que la realidad es un reflejo de la literatura? De no haber leído esta historia tantas veces hubiese pasado de largo, sin reconocerte. Escucho tus palabras, ecos de las que tantas veces encontré en los libros; contemplo tus gestos, tu cuerpo desnudo, con los ojos de quien ya te hubiera visto. Te acaricio y las manos me tiemblan como las de los jóvenes poetas.

    Primera frase: “Según creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad”.
    En De rápidas variaciones. http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/de-rapidas-variaciones/
    Última frase: “Las manos me tiemblan como las de los jóvenes poetas”.
    En Una carroña http://diariodeunchicotrabajador.com/2010/03/una-carrona/

  18. Lorena Rivas C 24 marzo 2010 en 10:13 pm #

    Ojo con la ficción
    Por Lorena Rivas C.
    “Me despedí verbalmente del desconocido, que pareció quedar un tanto contrariado, entre la sorpresa y la curiosidad, a la espera tal vez de un gesto menos seco, de que le tendiera una tarjeta o estrechara su mano.” Y tal vez hubiera faltado a las reglas de toda moral pero esa noche en ese momento, la lujuria me había abandonado; sin embargo, al ver a su esposa de cuerpo regordete y ojos enormes que no dejaban de ahuyentar a cualquier mujer que se le acercara a “su hombre”, entendí las señales; quería huir sin importar cualquier precio. Decidí dar una vuelta por el salón para monitorear los movimientos de aquella mujer, más por curiosidad que por ir al “ataque”. Su mano en las azas de su bolso, sus tacones casi doblados por el exceso de peso y su enorme mirada que vigilaba casi sin descanso los movimientos de aquel sujeto, quien lejos de ser apuesto, daba un aire de Dandy con patadas de ahogado entrando a los 50´s, me hicieron cambiar de opinión. La escena me parecía cómica, y he de confesar que paulatinamente me imaginé con él en mi cama mientras ella nos miraría como un león enjaulado sin poder hacer nada que morder su propia cola. Sí, ahora, tras estos barrotes confieso que fue más por joder que por placer. “No te siento”, le dije queriendo herirlo en pleno éxtasis, pero mis labios en su miembro no lo creyeron. Me acerqué sigilosa, casi logro evitar la mirada de aquella leona en celo; convencerlo fue sencillo, cuando te responden a la mirada inquisitiva sabes que ya no hace falta más cortejo que el que puedas encontrar en la cama. Me arrinconó hacia un pasillo, tomó mis caderas entre sus manos y comenzó la exploración; me resistí; evadí sus manos y casi por impulso me incliné. El olor a naftalina comenzaba a habitar en la superficie de su piel. No resistí. Sentí la mirada de la mujer sobre mis hombros. Entonces, la sangre salpicó mis hermosos senos de más de 38 mil pesos. La mujer corrió a su lado, como si quisiera zurcir con sus alaridos el miembro trozado de su hombre. Sus ojos de verde profundo perforaban mi propio miembro pero por fin, la leona sería libre. Quería hacerla callar para decirle: “Todos son iguales.”

    Frases
    Me despedí verbalmente del desconocido, que pareció quedar un tanto contrariado, entre la sorpresa y la curiosidad, a la espera tal vez de un gesto menos seco, de que le tendiera una tarjeta o estrechara su mano.
    http://diariodeunchicotrabajador.com/2010/02/la-maquina-de-languidecer/

    –¿Y a quién le vamos a decir? Todos son iguales. Además te digo que no quiero. ¿Qué es muy difícil de entender?
    http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/shante/

  19. Ale 24 marzo 2010 en 12:34 pm #

    Rodrigo, Asmara…Gracias por sus textos… ya están participando… una brazo y estamos en contacto

  20. Asmara Gay 24 marzo 2010 en 11:36 am #

    LAS FICCIONES DE ALFREDO FABRE
    por
    ASMARA GAY

    La palabra ficción para muchas personas en México, equivale a ciencia ficción. Por más libros, conferencias o clases que se den sobre el tema, al final las personas se quedan con una sensación que las sigue conduciendo al mismo camino: la ficción es ciencia ficción. Para ellas no importan Todorov, Ducrot o Mignolo; la cortedad de su universo de experiencias y el tiempo que las consumen hacen que lo aprendido quede lejos de su vida cotidiana y se reproduzca el mismo simple pensamiento.
    Por ello, es mejor trabajar con los niños el criterio de ficción. Son ellos quienes mejor asimilan esta noción porque la viven con intensidad. Además, recuerdan bien los detalles y reconocen mejor que los adultos este juego.
    Con estas reflexiones en mi cabeza, un día se me ocurrió contratar para la sección cultural del periódico El Dependiente, a un niño que recientemente había ganado un premio infantil por un cuento cuyo título era algo como esto: Las aventuras del soldado Grant y su cañón de juguete.
    Alfredo Fabre contaba con ocho años la primera vez que lo vi, usaba gafas, una camisa tipo polo, pantalón de mezclilla, tenis blancos, era delgado casi enjuto y con el cabello largo y desprolijo. En esa primera entrevista me contó parte de su vida: su padre era un comerciante que al morir había dejado a la familia en la ruina; ello había forzado a su madre a trabajar y a relacionarse con Alfredo con ternura exacerbada. Su inclinación hacia la escritura se debía básicamente a esos momentos de ocio por la soledad impuesta y de esa manera olvidaba las miserias que estaba viviendo. Debo decir que su historia me conmovió a tal grado que ese mismo día lo invité a comer y lo llevé a una librería para comprarle todos los libros que él quisiera.
    Después lo llevé a su casa. Toqué el timbre de la puerta. Ésta se abrió y ante mí un hombre bien vestido y de refinadas maneras me saludó de manera cordial: era su padre. Tiempo después supe que la historia que me acababa de contar era parte de la vida del escritor norteamericano Herman Melville.
    A diferencia de los escritores que había tratado, Alfredo no tenía una vida atormentada ni pobre. Su familia vivía en una casa con un pequeño jardín, tenía un perro e iba en un colegio con inclinación hacia las humanidades. Era un gran lector y un excelente escritor. La disciplina, según me contaba su madre, estaba presente todos los días, pues se hacía un hueco entre la comida, las tareas, los deportes y el juego, para dedicarse a escribir.
    Su columna llegó a ser la mejor de la sección y sin saberlo y sin pretenderlo había comenzado una carrera que lo llevaría a gratificaciones de muy diversa naturaleza. Era divertido verlo pisar el periódico y saludar a los demás periodistas con naturalidad y cortesía, como colegas, y ante éstos pronto adquirió respeto y hasta admiración. Sus textos, a diferencia de algunos congéneres, no gritaban “soy escritor”, “yo también soy escritor”. Probablemente ni siquiera se estaba cuestionando esto, si quería o no ser escritor, solamente escribía y le parecía tan divertido como el fútbol o un juego de computadora. Simplemente, para Alfredo su trabajo se convirtió en una tarea fácil que le dejaba tiempo para jugar.

    Las dos frases para el texto fueron tomadas de:
    Primera frase: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/literatura-fantastica-mexicana/
    Última frase: http://diariodeunchicotrabajador.com/2010/01/el-contador-de-historias/

  21. Rodrigo E. Ordoñez Sosa 23 marzo 2010 en 11:00 am #

    Consignar a un olvido distinto, aquel miedo que la sorprendía aferrada a los reflejos de los cristales, sería negar la esperanza de perderse en la complejidad de sus recuerdos. Sólo la espera seguía golpeando el marco de la puerta, la cual iba muriendo con cada dedo deslizado en sus bordes, lo único tangible en la irrealidad del cuarto. Con el esmeril de los días iba acortando su silueta, para hacer más fácil el viaje hacia el momento anhelado, sin embargo, las suturas de las cosas, anegadas en los rincones, aún supuraban su arena amenazando con sepultarla. Por eso que tapiaba las rendijas, porque el viento era un enemigo constante, no por el poder de tornado oculto en sus pliegues, sino porque traía en sus semillas los cambios de las estaciones, los días rotos contra su espalda, amontonados en su joroba de escriba, doblada contra la hoja en blanco, que era la única luz visible en su casa. En esas horas desiertas, buceaba en el polvo de las cosas, hasta que los años explotaban unos contra otros en la bahía de sus arrugas, hasta que su rostro quedaba colgando de sus manos, con los dedos conjurando los fragmentos de una pócima para traer de vuelta el cuerpo amado, para vestirlo de juventud, gracias a la alquimia del tintero. Al filo de la medianoche, la ventana es una boca devorando el cuarto, lo pierde irremediablemente en el laberinto de concreto de las ciudades, despiertan sus paredes en otra ciudad, con la cara y el cuerpo diferentes, pero la espera será siempre la misma. Mejor olvidaré todo. ¿No harías tu lo mismo?

    Primera frase de: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/alberto-chimal/la-ciudad-invisible-ensayo/

    Última frase de la siguiente dirección: http://diariodeunchicotrabajador.com/2009/11/la-maquina-de-follar/

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